Pleno celebrado en Marbella.

El equipo de gobierno tiene previsto llevar al pleno ordinario del mes de noviembre, que tendrá lugar el próximo día 24, la aprobación provisional de la modificación de las normas urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1986, según anunció ayer la concejala de Ordenación del Territorio, María Francisca Caracuel. La edil explicó que con este trámite se resolverán las alegaciones presentadas al documento y se dará «un paso más para devolver la nomalidad urbanística» al municipio tras la anulación del PGOU_de 2010 por parte del Tribunal Supremo.

«Las normas urbanísticas recogen las reglas del juego y lo que se puede o no hacer en base al PGOU del 86», explicó Caracuel, quien destacó que su modificación era necesaria porque «la realidad de la ciudad en 2017 es muy diferente a la de hace tres décadas». En total se han presentado 181 alegaciones sobre distintos aspectos del PGOU de 1986. «Hemos procurado asumir y aceptar todas aquellas que consideramos que son positivas y favorables para la ciudad», destacó la edil.

Se autorizará el uso de hostelería en la primera planta de las viviendas del casco antiguo

Entre otras cuestiones, la modificación de las normas urbanísticas permitirá las obras de ampliación, mejoras y reformas en edificaciones que se encuentran en situación de fuera de ordenación «que hasta ahora se venían denegando». Asimismo, indicó que hay suelos donde no se podían otorgar licencias de obra porque no existían proyectos de urbanización aprobados conforme al Plan del 86 «pese a que la realidad es que están parcialmente urbanizados». «Se verá caso a caso, pero la norma común será que se podrán desarrollar presentando un proyecto de obra de urbanización, que es menos complejo y se tramita en menor tiempo», remarcó.

En otro orden de cosas, se autorizará el uso de hostelería en las primeras plantas de viviendas del Casco Antiguo, un régimen que venía contemplado en el Plan General de 2010 pero que tras su anulación «se han denegado las licencias a los restaurantes que querían continuar con su actividad en la primera planta». «No se autorizará ninguna actividad de ocio más ni que conlleve música, porque de lo que se trata es de combinar dentro de una convivencia el desarrollo económico de este área con la tranquilidad de los residentes», explicó. Por último, los establecimientos hoteleros podrán ampliar sus instalaciones con parcelas colindantes aunque el uso no sea hotelero mediante la tramitación de un estudio detalle.

Una vez aprobado en pleno de manera provisional el documento de la modificación de las normas urbanísticas, se remitirá a la Junta para que la delegación provincial de Medio Ambiente se pronuncie y emita el informe preceptivo en el plazo de un mes. Posteriormente, el expediente volverá a pleno para su aprobación definitiva. «Nuestra intención es llevarlo en enero o febrero, para que a principios de 2018 pueda estar en vigor», apuntó.